Los resultados de la Constelación Familiar tienen un poderoso y sorprendente efecto de sanación, transformando las creencias y la salud. Revelan las leyes del éxito y de la plenitud de la vida.
Permanecer
Nosotros vivimos en el tiempo. ¨Él corre y corre. Ya en el instante siguiente algo es distinto. Lo próximo lo ha aventajado y dejado atrás. De esa manera vivimos de instante en instante dentro de un permanente ir y venir.
Cuando nos abandonamos al transcurrir del tiempo y nos miramos a nosotros y a toda vida a nuestro alrededor, cuando miramos más allá a un sistema solar y al espacio que nos arrastra en sus movimientos, en ese momento todo lo que ahí está ha ido cambiando ininterrumpidamente. Algunas personas incluso nos proporcionan conocimientos más precisos sobre el comienzo de ese sistema y nosotros calculamos su final. Por ejemplo, el de nuestra tierra.
La pregunta es: ¿Existe en toda esa transformación algo que permanezca? ¿Existe también en nosotros, en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu, algo que permanezca? ¿Puede modificarse la fuerza creadora que actúa detrás de lo que está vivo? ¿Puede ella ser más o ser menos? ¿Podemos en medio de nuestra permanente transformación experimentar en nosotros eso que permanece? ¿Podemos detener el tiempo como si no hubiese ni principio ni final? ¿Es esa experiencia posible para nosotros? ¿Es accesible para nosotros? ¿Podemos incluso sentirnos en ella eternos? Esa experiencia es posible en la concentración. En ella confluyen lo pasado y lo futuro en un instante que permanece, en un instante que se expande como si él fuese eterno.
De repente nos experimentamos en otra dimensión, nos sentimos en un silencio que permanece.
¿Podemos soportar ese silencio intemporal? Por un momento sí. Sin pasado y sin futuro en él nos hemos disuelto en algo más grande, pero solamente allí.
¿Es éste el final? ¿O incluso nosotros seremos conducidos por sobre esa dimensión, más allá de todo lo existente, a un No infinito?
Lo que ese No significa lo intuimos en ese silencio sin por eso ser arrojados a él. Para ello todavía es muy temprano.
Primero tenemos que morir y hacerlo de un modo completo y definitivo, sin un regreso posible en el espacio y el tiempo, disueltos en aquello que era eterno frente a todo lo que existe y frente a todo comienzo y final.
¿Qué nos queda entonces aquí? Todo el camino, sin que nos sea posible acortarlo. No obstante con ese permanente No a la vista, sostenidos por él como si fuese nuestra verdadera base, nuestra fuente, allí y no allí al mismo tiempo, y sin embargo ya deshechos, en silencio separados de todo lo actual que permanece aquí, y en allí disueltos somos uno con algo infinito.
Puro
El tiempo será puro cuando termine. El estará limpio de su pasado y de su futuro.
¿Cuándo y cómo termina nuestro tiempo? ¿Termina en el futuro? ¿Qué ocurre entonces con el ahora? ¿Qué pasa con el tiempo de aquí hasta allí? ¿Puede ese tiempo intermedio ser puro?
Puro solamente puede ser un tiempo sin futuro. Ese tiempo termina en el ahora, en un ahora extendido en el cual él está en silencio. Ese es un tiempo pleno. No tiene pasado y permanece sin futuro. Él tiene todo ahora. Acerca de ese tiempo escribí una poesía. Aquí les traigo el texto.
Historia: El círculo
Un afectado rogó a otro que lo acompañara un trecho del mismo camino: “Dime: para nosotros, ¿qué cuenta?”. El otro respondió: “Primero cuenta que estamos con vida durante un tiempo, por lo que hay un principio ante el que ya hubo mucho, y cuando termina, vuelve a caer a lomucho que antes ya existió. Ya que, al igual que en un círculo que se cierra y funde su principio y su final en una sola cosa, también el después de nuestra vida se une sin ruptura al antes, como si entre ambos no hubiera mediado ningún tiempo: por lo tanto, sólo tenemos tiempo ahora. Después cuenta que lo que hicimos que en el tiempo, con el tiempo se nos escapa, como si perteneciera a otro tiempo. Donde creíamos actuar, tan sólo éramos levantados como una herramienta, usados para algo que va más allá de nosotros, y luego, puestos a un lado de nuevo.La despedida nos encuentra concluidos”. El afectado preguntó: “Si nosotros y nuestro obrar existimos y nos extinguimos cada cual a su tiempo, ¿qué cuenta cuando nuestro tiempo se cierra?”. El otro contestó: “Cuenta el antes y el después como uno mismo”. Después se separaron sus caminos y su tiempo, y ambos se detuvieron a recapacitar.
Meditación: La luz resplandeciente
Hago con ustedes un pequeño ejercicio. Cierren los ojos por favor. Vayamos a nuestro pasado, a las imágenes de nuestro pasado y veamos cómo esas imágenes repercuten en nosotros. Por ejemplo, en reproches o lamentos o incluso en venganzas, sea lo que sea. Entonces cambiamos esa imagen. Dejamos que esas imágenes se muevan en una luz resplandeciente. Las imágenes entonces se disuelven en esa luz resplandeciente, simplemente se disuelven. De pronto estamos desnudos frente a nuestras imágenes, desnudos pero iluminados.