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Las nuevas Constelaciones Familiares:

 Caminar con el espíritu

 

Introducción: El amor del  espíritu

 

Les doy una cordial bienvenida a este curso de un día en un marco íntimo – eso también tiene una gran ventaja. Aquí se trata, tal como lo anunciamos, acerca de las nuevas Constelaciones Familiares. ¿Qué significa eso?

Nuevo es más grande y más amplio. ¿Qué es más grande y más amplio en esto? El amor es más grande y más amplio. Aquí se trata de un amor que supera los límites que generalmente le ponemos a ese amor. Ese es el nivel del espíritu.

Lo que eso significa exactamente lo iremos viendo en detalle. Pero aquí lo explico brevemente para aquellos para los que esto es nuevo.

 

 

Los  límites  del  amor

 

Nuestro amor está limitado por nuestros sentimientos de inocencia y culpa. Toda persona que se siente inocente, excluye a alguien. Dado que se siente mejor, excluye a alguien. Sentimos la inocencia con una conciencia tranquila o buena. Es decir entonces que es nuestra buena conciencia la que acota nuestro amor.

Todo Occidente estaba atrapado por la conciencia hasta que llegué yo. Lo digo así porque fui yo el que reconocí que la conciencia es la causa de todos los grandes conflictos. Todos los grandes conflictos son llevados adelante con una conciencia tranquila o buena. Llegó hasta tal punto que se describió a la conciencia como la voz de Dios en el alma, la voz a la cual había que obedecer incondicionalmente.

¿Qué significa seguir u obedecer a la conciencia? A menudo significa luchar contra otros. Aquel que obedece a la conciencia tiene un concepto de Dios, en cuyo nombre lucha, con la conciencia tranquila, en contra de otros que tienen un Dios diferente. Lo digo de manera un tanto recia, pero eso es lo que se pone de manifiesto.

A través de las nuevas Constelaciones Familiares hemos podido ver que hay un movimiento del espíritu que une aquello que estaba separado, de manera que las diferenciaciones entre mejor y peor desaparecen, al igual que entre bueno y malo.

Aquí se muestra el amor más grande que asiente a todo tal como es, en concordancia con aquellas fuerzas que son las que realmente rigen al mundo.

En la práctica ahora veremos cómo funciona y hasta qué punto llega. Es decir que yo ahora trabajo individualmente con personas que quieren trabajar conmigo y lo muestro y demuestro. Luego lo explico y sigo guiando en este camino del amor puro. El gran amor es un amor puro sin Yo, porque abarca a todo de la misma manera, inclusive a nosotros mismos.Todo comienza con la relación con la madre

 

Después de la constelación de una mujer que decía estar enamorada y que tenía miedo

 

Esa fue una lección de amor, un amor muy sencillo. El amor es muy sencillo. Sólo es necesario ir hacia alguien, eso es todo.

Una de las comprensiones fundamentales que constituyen la base de esta nueva forma de las Constelaciones Familiares es: Todo comienza con la madre. Allí donde se logra la relación con la madre, se logra también todo lo demás.

Hay ciertos obstáculos que se oponen a eso. Aquí pudimos verlo. No es que, por así decirlo, nos podemos decidir a amar a nuestra madre. En caso de ese tipo de decisiones es similar a lo del humor. El humor es cuando uno, a pesar de todo, ríe. Ese tipo de decisión no sirve.

Cuando se logra la relación con la madre es un regalo del espíritu. Aquí fue un regalo que se haya logrado el movimiento amoroso hacia la madre. Se pudo lograr porque yo sigo ciertas comprensiones que aquí cumplen un rol. Por ejemplo, que la madre debe ser sostenida por su propia madre. Que el problema puede extenderse a la generación anterior. Por ese motivo aquí tampoco hay reproches y deseos, por ejemplo que la madre sea diferente a como es. Como madre fue perfecta.

A la clienta: Cuando te miramos vemos que tu madre logró todo lo esencial. En ese sentido fue perfecta.

Hay mucho que se opone a la relación con la madre, más adelante nos iremos enterando.

 

 

Meditación: Nuestra  madre

 

Cerremos los ojos. Nos entregamos al movimiento hacia nuestra madre tal como es. El regalo más grande, nuestra vida, lo obtenemos a través de esa madre, sólo a través de ella. A través de ella Dios nos creó. Lo voy a decir con toda claridad. No hay ser humano que sea creado directamente por Dios, cada uno lo es sólo a través de su madre y de su padre. Lo creativo, esa fuerza creadora, se manifiesta de forma muy concreta. No es necesario que la busquemos en otro lugar. Está directamente delante de nosotros. Somos recibidos por esa fuerza con brazos maternales. Así soltamos para ese amor, para ese regalo.

Es una gran felicidad encontrar el camino a la madre. ¿Qué se hace con esa felicidad? La disfrutamos – inmediatamente.

 

 

Vida  y  muerte

 

Después de la constelación de una mujer que sufre de bulimia

 

En el fondo se trata de dos movimientos en este trabajo. Uno de los movimiento tira hacia abajo, hacia la muerte. El otro tira hacia arriba. Allí está la vida y está el amor.

También eso que tira hacia abajo es amor, pero un amor ciego. En el caso de muchos hijos podemos ver que sienten la atracción hacia abajo porque se hacen cargo de algo de los padres. De esa forma quedan implicados o enredados en algo que no les pertenece. Le pertenece a los padres.

Ahora el gran arte y el gran logro del individuo es soltar ese movimiento que lo tira hacia abajo y hacia la muerte, ese movimiento que también lo tira a vivir algo ajeno como si fuera algo propio. Soltar ese movimiento y pasar al movimiento que se dirige hacia arriba, hacia ese otro amor. Para ello hay que tener en cuenta una serie de cosas. Esto también forma parte de mis comprensiones fundamentales que hacen posible esta nueva forma de las Constelaciones Familiares.

 

 

El  sentimiento  de  culpa

 

¿Cómo sucede que alguien es atraído hacia abajo, hacia la muerte? A menudo por un sentimiento de culpa. Muchas veces la atracción hacia abajo proviene de un sentimiento de culpa. El sentimiento de culpa se da en primer lugar cuando queremos quitarnos de encima algo que nos pertenece. Por ejemplo, cuando pretendemos más de la vida de lo que estamos dispuestos a conceder a otros. O sea cuando decimos: “Yo tengo permiso para vivir y tú no”, tal como lo vemos en un aborto, por ejemplo. Ese es un ejemplo extremo de eso. Pero lo vemos en muchos movimientos de la familia de la misma manera.

Es decir, me arrogo un derecho que a otros niego. Después me siento culpable, no siempre de forma consciente. Sin embargo, hay una instancia en el alma que lo percibe de inmediato y que reacciona acorde. Es la segunda conciencia, la conciencia inconsciente. Que esa conciencia existe es una de mis comprensiones importantes.

 

 

Movimientos  de  conciencia  hacia  la  muerte

 

Existe la conciencia que sentimos. La sentimos como culpa e inocencia. Esta conciencia tiene que ver con el vínculo con nuestra familia. Detrás de esta conciencia hay una conciencia inconsciente que obedece a dos leyes fundamentales.

La primera ley fundamental es: Todo aquel que pertenece tiene el mismo derecho de pertenencia. Es decir que en una familia cada uno tiene el mismo derecho a estar y a vivir. Allí donde este derecho es denegado, aquellos que lo negaron, son atraídos por aquellos a los cuales se lo negaron. O sea que son atraídos hacia la muerte.

Eso se manifiesta en comportamientos diversos. Por ejemplo, cuando una persona causa accidentes, o cuando se enferma, o incluso cuando se suicida.

Cuando un hijo percibe ese movimiento en su madre o su padre, tal vez diga: “Yo me hago cargo en tu lugar.” Entonces el hijo es tomado por ese movimiento hacia la muerte haciéndose cargo de la culpa por esa negativa.

Eso se manifiesta en situaciones variadas. En el caso de anorexia, por ejemplo, y de manera oculta en la bulimia. También se demuestra en enfermedades de los hijos, en sus dificultades y en accidentes. Los hijos lo hacen por amor. Es ese amor ciego que lleva a la muerte.

Una vez que comprendemos eso se trata de animarnos a ser llevados por el otro movimiento, aquel que nos conduce del movimiento hacia abajo al movimiento hacia arriba. Ese es el otro amor. Ese amor es un movimiento del espíritu.

 

 

Caminar  con  el  espíritu

 

Esta nueva forma de constelar se llama “caminar con el espíritu”. “Caminar con el espíritu” significa que seguimos un movimiento de amor hacia todos en la misma medida. Esa es la diferencia. Ese es el gran amor amplio hacia todos por igual.

Cuando pasamos a ese amor, nos liberamos del amor estrecho que nos lleva a la muerte, porque en ese nivel podemos soltarnos de nuestra familia. Pero no rechazándola, sino sintiéndonos amados por igual en ese mismo nivel, junto con todos aquellos que pertenecen a nosotros. En ese nivel la culpa no tiene un espacio.

 

 

 

La  expiación

 

En ese nivel también dejan de existir los movimientos que buscan saldar una deuda. Por ejemplo a través de una expiación. Todos esos son movimientos hacia la muerte. Expiar siempre significa: Yo me provoco algo a mí y también hago algo a otros. Cuando dejamos atrás esos movimientos logramos pasarnos a ese otro nivel amplio en el cuál todo lo que es está bien para nosotros. Por ese motivo en ese nivel tampoco nos preocupamos, ni por nosotros ni por otros.

 

 

Meditación:  Mirar  a  la  felicidad

Ahora volvemos a cerrar los ojos. Nos vamos a nuestra alma. Al mismo tiempo nos vemos a nosotros mismos desde cierta distancia. Es decir que al mismo tiempo somos un observador y alguien que es observado, las dos cosas simultáneamente. Nos observamos desde cierta distancia y vemos hacia dónde se mueve esa persona que vemos delante de nosotros. Por ejemplo, hacia dónde es atraída. Miramos hacia el lugar que la atrae y vemos lo que ocurre allí, qué movimiento le responde. Luego dejamos a que la persona que es atraída hacia abajo mire hacia arriba, hacia una luz que se encuentra a lo lejos, a algo amplio, liberador – a la felicidad.

Luego de un rato: ¿Cómo se sienten? Caminar con el espíritu tiene algo de liberador y hermoso. Y es tan sencillo. La desgracia es complicada. La felicidad es sencilla.